• Maria Gabriela Matamoros Perez

El desempleo juvenil, uno de los estragos de la emergencia sanitaria




La pandemia de COVID-19 complicó las posibilidades para que los jóvenes puedan acceder a un trabajo formal. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), en un estudio con corte al 30 de junio 2020, cinco de cada seis jóvenes, están desempleados o con un trabajo inadecuado, siendo la cifra más alta desde 2007.


Hasta junio de 2020, más de 270 mil personas habían sido desafiliadas al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS). Del total de esas desafiliaciones, tres de cada cuatro son de personas entre 21 y 40 años. Estas cifras, junto a la de contagiados y fallecidos por coronavirus, no solamente reflejan el impacto que la emergencia sanitaria ha traído en el país. El INEC también reporta que el 84,5 % de los desempleados no cree poder encontrar y piensa que no le darán trabajo.


La Organización Internacional del Trabajo (OIT) expresa que uno de los factores que juega en contra de este segmento es la falta de experiencia laboral. Por esta razón, tienen tres veces más probabilidades de estar desempleados que las personas de más edad.


Frente a esta problemática, una de las alternativas por las que optan los jóvenes es crear sus propios negocios. Según Global Entrepreneurship Monitor, 8 de cada 10 de ecuatorianos emprende por falta de empleo. Desde que inició la pandemia de COVID-19, en el país se han creado 5.132 nuevas micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), según la Superintendencia de Compañías. La mayor cantidad surgió en los meses de julio, agosto y septiembre, cuando se instituyó el 69% de estas.

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